Desgaste laboral en el sector técnico-profesional: cómo identificar las señales antes de que sea tarde
Apatía, errores reiterados y pérdida de creatividad son las primeras alertas del agotamiento laboral, según experta de Santo Tomás.
Con el último trimestre del año en marcha, el desgaste laboral emerge como uno de los principales desafíos para los equipos de trabajo en el sector técnico-profesional. Lejos de ser un problema exclusivo de grandes corporaciones, el agotamiento crónico impacta directamente en la productividad, la calidad formativa y la retención de talento en instituciones y empresas del rubro.
Luisa Vergara, Jefa de Carrera de Técnico en Administración de Recursos Humanos de Santo Tomás Puente Alto, advierte que el problema suele volverse visible cuando ya está instalado. «Cuando el cansancio es reiterado y casi permanente, hablamos de desgaste, que puede presentar síntomas como apatía, errores u omisiones, nula creatividad y licencias médicas frecuentes», señala la especialista.
Para los gestores de formación técnica, estas señales tienen consecuencias concretas: mayor rotación docente, caída en los indicadores de desempeño y deterioro del clima organizacional. Vergara identifica tres alertas tempranas que los equipos de RRHH y coordinadores académicos deberían monitorear de forma sistemática:
- Apatía progresiva: el profesional pierde interés en tareas que antes le generaban motivación y reduce su participación en instancias colectivas.
- Errores y omisiones reiterados: la acumulación de fatiga cognitiva se traduce en fallas operativas que afectan procesos clave.
- Bloqueo creativo: la capacidad de proponer soluciones o innovar disminuye sensiblemente, impactando la calidad de los entornos de aprendizaje.
Un dato relevante que aporta la académica: el 80% del agotamiento no proviene del volumen de trabajo en sí, sino del intento de controlar procesos, acciones o sistemas que escapan a la influencia directa del trabajador. Esta percepción de falta de control es uno de los factores de riesgo psicosocial más documentados en la literatura de salud ocupacional.
Desde la perspectiva de la gestión de personas en instituciones de formación técnica, Vergara subraya que jornadas de ocho a diez horas continuas, sin pausas de al menos veinte minutos, generan fatiga física, mental y emocional acumulada. La solución, según la experta, pasa por dos ejes: autocuidado sostenido y desconexión digital real, entendida como la capacidad efectiva de separar el tiempo laboral del personal, incluyendo la revisión de mensajes fuera de horario.
Para el sector de la Formación Técnica y Profesional, donde la demanda de actualización curricular, la gestión de estudiantes y las exigencias administrativas convergen sobre los mismos equipos, integrar protocolos de prevención del desgaste laboral deja de ser una opción y se convierte en una necesidad estratégica.